
Por: Daniela Silva Orellana, Contador Auditor, Diplomada en Auditoría Interna de la Universidad de Chile y Estudiante de Ingeniería en Control de Gestión en Escuela de Comercio.
Mientras el sistema tributario evoluciona y los profesionales buscan formas más eficientes de desarrollar su actividad, existe una herramienta que sigue siendo poco conocida y, en muchos casos, subutilizada: la sociedad de profesionales.
Lejos de ser solo una figura jurídica, representa una oportunidad para ejercer una profesión de manera organizada, entregar una mejor estructura al negocio y, cuando se cumplen los requisitos establecidos por la ley, acceder a beneficios tributarios relevantes. Sin embargo, por desconocimiento o una planificación insuficiente, muchos profesionales continúan operando sin aprovechar las ventajas que la normativa les ofrece.
La realidad demuestra que una decisión tomada sin la orientación adecuada puede traducirse en costos innecesarios, contingencias tributarias o incluso en la pérdida de beneficios a los que legítimamente se podría acceder. Por eso, más que un gasto, contar con la asesoría de un contador o de un especialista tributario constituye una inversión que entrega tranquilidad y seguridad para el desarrollo de cualquier actividad profesional.
Hoy el llamado es claro: informarse antes de decidir. Conocer las alternativas existentes y recibir una asesoría oportuna permite no solo cumplir correctamente con las obligaciones tributarias, sino también aprovechar los beneficios que la legislación contempla para quienes cumplen los requisitos. En tiempos donde la eficiencia y la planificación marcan la diferencia, estar bien asesorado puede ser el primer paso para construir un ejercicio profesional más sólido, competitivo y preparado para el futuro.

