Geopolítica Chile Sale de los Países No Alineados: ¿Doctrina Monroe y Colonización Moderna de Nuestros Recursos?

Por: Gloria Romero Astorga, Administradora Pública. Mag. (C) En Gobierno y Dirección Pública en la UA, Postítulo en Ciencia Política UDEC, Diplomada en Entorno Estratégico UA.

La salida de Chile del Movimiento de Países No Alineados, después de 55 años de participación, no es una decisión menor. El Gobierno comunicó su retiro a Naciones Unidas argumentando que el movimiento pertenece a un contexto internacional diferente. Sin embargo, esta medida también puede interpretarse como una señal de mayor alineamiento con Estados Unidos y de menor autonomía frente a las grandes potencias.

La importancia de nuestros recursos

Según datos de la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (SUBREI), durante 2025 Chile exportó cobre por US$53.691 millones, equivalentes al 16,2% de las exportaciones mundiales de este mineral. Además, el país concentró el 62,2% de las exportaciones globales de carbonato de litio y fue el principal exportador mundial de carbonato e hidróxido de litio.

Estos recursos son fundamentales para la industria tecnológica, la electromovilidad, la producción energética y la defensa. Por eso, el debate no puede limitarse a determinar con qué país se relaciona diplomáticamente Chile. La pregunta central es quién controlará nuestras riquezas, quién procesará las materias primas, quién dominará la tecnología y cuánto valor permanecerá en el territorio nacional.

¿Una nueva Doctrina Monroe?

La comparación con la Doctrina Monroe resulta inevitable. Esta política fue formulada por Estados Unidos en 1823 para rechazar la intervención de las potencias europeas en América. Posteriormente, fue utilizada para justificar la primacía estadounidense sobre el hemisferio occidental. El Corolario Roosevelt de 1904 amplió esa interpretación y presentó a Estados Unidos como una especie de “policía regional”.

Hoy no estamos frente a una colonización clásica, ni existe evidencia de que la salida de los Países No Alineados haya entregado legalmente nuestros recursos a una potencia extranjera. Sin embargo, sí existe el riesgo de una colonización moderna, basada en la dependencia tecnológica, el control de las inversiones, la influencia política y la extracción de materias primas sin suficiente industrialización nacional.

La Doctrina del Shock

Es importante aclarar que la Doctrina del Shock no es lo mismo que la Doctrina Monroe. La Doctrina Monroe es una estrategia histórica de política exterior estadounidense hacia América Latina y el Caribe. En cambio, la “Doctrina del Shock” es un concepto desarrollado por la periodista y autora Naomi Klein para describir cómo determinadas crisis pueden ser utilizadas para imponer privatizaciones, desregulaciones o reformas económicas que, en condiciones normales, enfrentarían una mayor resistencia social.

La pregunta es si el actual escenario internacional podría ser utilizado para debilitar la capacidad del Estado chileno de negociar soberanamente sus recursos estratégicos.

Dependencia y soberanía

Según la SUBREI, China concentró el 67% de las compras del litio chileno durante 2025, mientras Asia representó el 95% de los destinos de estas exportaciones. Estos datos demuestran que Chile mantiene una fuerte relación comercial con China y con los mercados asiáticos, además de sus vínculos con Estados Unidos, Europa y América Latina.

Por lo tanto, subordinarse a un solo bloque sería económicamente riesgoso y diplomáticamente innecesario. La soberanía no consiste en aislarse ni en rechazar la cooperación con Estados Unidos. Consiste en negociar con todos, exigir transferencia tecnológica, proteger el medioambiente, garantizar la participación de las comunidades y aumentar el procesamiento nacional.

La salida de Chile de los Países No Alineados puede ser una simple reorientación diplomática. Pero si implica aceptar una relación subordinada con Washington y facilitar el control externo sobre el cobre, el litio, el agua o la biodiversidad, estaremos ante algo más grave: no una invasión territorial, sino una nueva forma de colonización económica sobre nuestros recursos naturales.

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