Araucanía Comienza a Abrirse Paso en la Industria del Vino Chileno

Aunque aún lejos de los grandes volúmenes que caracterizan a la producción vitivinícola nacional, la Región de La Araucanía comienza a posicionarse silenciosamente en un escenario donde históricamente no figuraba: la industria del vino en Chile.

De acuerdo con el último informe del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), el país mantiene más de 1.120 millones de litros de vino almacenados, consolidando una industria de gran escala liderada principalmente por las regiones de la zona central. Sin embargo, dentro de ese amplio volumen, surge un dato que marca una señal de cambio: La Araucanía registra actualmente 253.300 litros en existencia.

De este total, 23.602 litros cuentan con denominación de origen. Si bien la cifra es menor en comparación con las regiones que concentran más del 90% de la producción nacional, su valor radica en la proyección que representa. El sur de Chile comienza a ganar terreno con características propias: un clima frío, nuevas técnicas de cultivo y una mirada innovadora sobre el desarrollo agrícola, lo que abre oportunidades para una vitivinicultura con identidad territorial.

En este contexto, ya existen iniciativas concretas que reflejan este avance en la Araucanía andina. Entre ellas destaca Viña Allipén, ubicada en el sector Curacalco de la comuna de Cunco, cuyo enfoque está en la producción de vinos de alta calidad, frescos y diferenciadores, aprovechando un terroir único. En sus 2 hectáreas cultivan variedades como Chardonnay y Pinot Noir, dando origen a su vino “Conguillío”.

A ello se suma Viña Kutralkura, una bodega familiar emplazada en las cercanías del Parque Nacional Conguillío, que ha desarrollado un enfoque orgánico y artesanal en todo su proceso productivo. Actualmente vinifica siete variedades bajo su línea Kütralkura, incluyendo Chardonnay, Pinot Noir, Rosé de Pinot Noir, Viognier, un blend Viognier/Chardonnay, Moscatel y un espumante Brut.

De esta manera, La Araucanía comienza a figurar como un territorio emergente que se incorpora, de manera progresiva, a una de las industrias más emblemáticas del país. Un proceso que avanza con paso firme y que podría marcar el inicio de una nueva etapa para la producción vitivinícola en el sur de Chile.

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