El Efecto de la “Ventana de Emergencia” Tras Hechos de Violencia Escolar

Por: Mabel Angélica Castro Jorquera, Psicóloga Infanto-Juvenil Clínica y Educacional.

En los últimos días, diversos hechos de violencia escolar han generado preocupación en la opinión pública. Cuando situaciones graves reciben alta cobertura mediática, suele activarse lo que se denomina una “ventana de emergencia” o “ventana de riesgo”: un periodo que suele extenderse aproximadamente entre 10 y 15 días, en el que aumenta la sensibilidad social frente al tema y pueden aparecer amenazas, rumores o conductas imitativas en distintos contextos escolares.

Este fenómeno se describe como un efecto de imitación o contagio social, especialmente en niños y adolescentes que se encuentran atravesando situaciones de malestar emocional, dificultades en la regulación de impulsos o necesidad de ser escuchados y validados. La exposición constante a noticias impactantes, sumada a la rápida difusión de información en redes sociales, puede amplificar percepciones de riesgo y generar respuestas impulsivas en algunos estudiantes.

En la adolescencia, la construcción de la identidad es un proceso central. Los jóvenes buscan pertenecer, ser reconocidos y encontrar un lugar dentro de su grupo social. Cuando existen experiencias de exclusión, frustración, soledad o dificultades emocionales, algunos pueden sentirse especialmente sensibles frente a hechos mediáticos de alto impacto. En este contexto, ciertos adolescentes que atraviesan situaciones complejas pueden llegar a identificarse con el protagonista de la noticia, interpretando de forma distorsionada que ese acto les otorga visibilidad, poder o reconocimiento. Esta identificación no implica necesariamente una intención real de cometer un acto violento, pero sí puede aumentar el riesgo de verbalizaciones impulsivas, amenazas o conductas que buscan llamar la atención sobre un malestar que muchas veces no ha logrado ser expresado ni contenido de manera adecuada.

Es importante comprender que la escuela no es un espacio aislado de la realidad social. Lo que ocurre en la sociedad, en las familias y en los entornos cotidianos de niños, niñas y adolescentes también se expresa dentro de la comunidad educativa. Por ello, abordar estos episodios únicamente desde el control o la sanción resulta insuficiente si no se consideran los factores emocionales y vinculares que influyen en el bienestar de los estudiantes.

Durante esta “ventana de emergencia”, es esperable observar un aumento de alertas preventivas, comentarios en redes sociales o situaciones que generan preocupación en las comunidades educativas. Sin embargo, muchas de estas manifestaciones no necesariamente se traducen en hechos de violencia real, sino que reflejan un clima de mayor sensibilidad y alerta colectiva.

La evidencia muestra que la prevención no comienza en la crisis, sino en el trabajo cotidiano de las comunidades educativas: fortalecer la convivencia escolar, promover habilidades socioemocionales y generar espacios de escucha activa donde los estudiantes puedan expresar su malestar de manera segura y acompañada.

Comprender el fenómeno de la “ventana de emergencia” permite evitar respuestas basadas únicamente en el temor y, en cambio, enfocar los esfuerzos en reforzar factores protectores que contribuyan a entornos escolares más seguros, contenidos y respetuosos para todos.

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