
Por: Ronald Kliebs Yáñez, Consultor y Mg. en Economía Aplicada a Políticas Públicas.
El 01 de junio el presidente José Antonio Kast presentó su primera Cuenta Pública, un acto republicano en que se dirigió al país desde el Congreso Nacional para presentar los avances del Ejecutivo. Esperábamos un plan de trabajo claro para los próximos años; en cambio, volvimos a escuchar un discurso lleno de eslóganes y frases grandilocuentes que dejan ver un gobierno que aún está en fase de instalación.
A pesar de los ochos años que estuvo en campaña, pareciera que el presidente Kast carece de planes de acción, equipos de trabajo cohesionados y soluciones efectivas para los problemas de la ciudadanía. Lo que escuchamos no fue el mensaje de un jefe de Estado, sino más bien el de un candidato que busca llegar a ostentar la banda presidencial (aunque ya la tenga puesta).
Es así como escuchamos una presentación sin ideas ni metas claras y donde se plantearon las siguientes promesas sin fechas de ejecución: mejora de las condiciones de Carabineros, registro de vándalos, plan barrial intensivo y fusión de los ministerios del Interior y SEGEGOB. Además, en 80 días solo se ha cumplido 1 de los 434 compromisos que prometió en campaña, y bueno, como olvidar las renuncias de 21 seremis, 2 ministras y 3 subsecretarios. Esto nos demuestra solo una cosa, y es que no hubo nada sustancial este 01 de junio y que se sigue transmitiendo un discurso de campaña, no el de un gobierno en ejercicio.
En materia económica, se ha buscado volver a la doctrina del “chorreo”, pese a sus efectos sobre la desigualdad, ejemplo de ello es la insistencia de una megarreforma tributaria que busca bajar los impuestos a los super ricos y que profundiza el déficit fiscal, todo esto en un contexto económico complejo, donde en abril el IMACEC cayó 1,2% y las alzas en los precios de las bencinas y diésel han encarecido el costo de vida, a pesar de las advertencias de varios expertos.
La ciudadanía exige respuestas concretas en materia de seguridad, trabajo y estabilidad económica, no quiere más frases de campaña ni mucho menos metáforas, y espera resultados concretos de lo planteado en este acto público. Pero pareciera que el gobierno constantemente nos quiere decir: ¡ahora sí que sí!

