
En el macrosector Amanecer, donde cientos de mujeres sostienen en silencio el cuidado cotidiano de personas dependientes, una iniciativa está cambiando la forma en que se vive esa responsabilidad. El proyecto “Cuidarme para Cuidar”, ejecutado por ONG Kalfutray y financiado por el Fondo Concursable Para Vivir Mejor 2025 del Ministerio de Desarrollo Social y Familia, ha instalado un mensaje claro: cuidar no puede significar dejar de cuidarse.
En Chile, más del 84% de las personas cuidadoras son mujeres y cerca del 70% no recibe apoyo formal. En territorios como Amanecer donde un alto porcentaje de hogares tiene jefatura femenina esa realidad se traduce en sobrecarga emocional, aislamiento y deterioro progresivo de la salud mental.
Frente a este escenario, el proyecto ha desarrollado una intervención psicosocial participativa que busca disminuir la vulnerabilidad biopsicosocial de la díada cuidadora–persona cuidada, fortaleciendo redes de apoyo, bienestar emocional y autonomía.
“Nuestro propósito es que las mujeres cuidadoras no sigan invisibilizadas. El cuidado es un trabajo social esencial y requiere reconocimiento, redes y espacios de contención”, señala el equipo técnico del proyecto, liderado por las psicólogas Jacqueline Quezada Velásquez y Paola Vallejos Monsalve.
Del Aislamiento al Encuentro
Desde octubre de 2025, el programa ha beneficiado directamente a mujeres entre 25 y más de 60 años, todas responsables del cuidado de familiares en situación de dependencia.
Entre las acciones desarrolladas destacan:
Articulación territorial con la Red Local de Apoyos y Cuidados de la Municipalidad de Temuco, donde las participantes conocieron servicios de relevo domiciliario, atención kinésica y apoyo psicológico.
Talleres vivenciales de danzaterapia, facilitados por María Mellado Dueñas, coach ontológico y corporal, orientados a reconectar con el cuerpo, fortalecer la autoestima y liberar tensiones acumuladas propias del rol de cuidado.
Jornadas de autocuidado, incluyendo instancias de cuidado estético y espacios simbólicos de reconocimiento personal.
María Mellado, facilitadora de danzaterapia del proyecto, destaca que el movimiento corporal se transforma en una herramienta profunda de reparación emocional. “Muchas llegan con el cuerpo cargado de años de tensión. A través de la danza no solo se mueven, también recuperan presencia, voz y confianza. Es un acto de reconexión con su propia identidad”, señala.
Más allá de las actividades, el impacto se percibe en lo cotidiano. Liliana Contreras, cuidadora de su madre postrada, relata que antes de integrarse al proyecto casi no tenía espacios propios.
“Uno se acostumbra a estar siempre pendiente de la otra persona y se olvida de sí misma. Yo no salía, no conversaba con nadie que entendiera lo que es cuidar día y noche. Aquí volví a sentirme persona, no solo cuidadora. Aprendí que también tengo derecho a descansar y a pedir ayuda”, afirma.
Su testimonio refleja el sentido profundo de la iniciativa: transformar la experiencia del cuidado desde la soledad hacia la comunidad.
Un Legado para el Territorio
Como parte del proceso, el equipo se encuentra elaborando la Guía Local de Apoyos y Cuidados – Mujeres Cuidadoras Temuco, un instrumento que sistematiza la oferta municipal y comunitaria disponible —DIDECO, OMIL, centros de salud y programas sociales— facilitando rutas claras de acceso a beneficios y servicios.
El objetivo es que la información deje de ser una barrera y se convierta en una herramienta de autonomía.
“Cuando una mujer sabe a dónde acudir, cómo postular y qué apoyos existen, cambia su posición frente al cuidado. Pasa de la resignación a la acción”, explican desde la organización.
Sobre ONG Kalfutray
ONG Kalfutray es una organización sin fines de lucro dedicada a la promoción de derechos, el fortalecimiento comunitario y la inclusión social en contextos de vulnerabilidad, con experiencia en acompañamiento psicosocial y trabajo territorial en la Región de La Araucanía.




